martes, 2 de junio de 2009







Cuando estuviste tan cerca de alguien que parecían uno, pensar en la separación es absurdo. Lo ves tan lejos... Hay distancias imposibles de acercar. Dos personas están cerca cuando comparten sueños, proyectos, pero cuando sólo quedan recuerdos, es que están muy lejos. Algunos aman sólo a la distancia y no pueden soportar la intimidad. ¿Será que el amor se encuentra en algún punto, entre lejos y cerca? Tiempo y distancia en el amor son lo mismo. Una pareja está bien cuando aún estando a miles de kilómetros, siguen cerca, y una pareja está terminada cuando, aún estando al lado, se sienten a miles de kilómetros de distancia. La distancia distorsiona, crea una ilusión. Pero de cerca se ve el detalle, lo real. A la distancia, hay recuerdos, y uno recuerda el eco feliz de lo que fue. De cerca se ven las imperfecciones. Se puede aprender a estar cerca de alguien; se aprende a soportar el dolor de estar lejos. Pero es imposible estar, a la vez, tan cerca y tan lejos.















Todavía me resisto, a la absurda tentación, de pisar el freno, no pasarla bueno, disfrazarme de alguien que no soy. Todavía tengo amigos, que me quieren como soy.





















Antes no sabía lo que era el amor, y ahora no puedo vivir sin él. Si uno sabe la que se viene y la puede evitar, mejor, ¿no? Si sabés de antemano que el bondi al que te subiste va a chocar… ¿Te subís?Si sabés que se viene un huracán, ¿no te escondés veinte metros bajo tierra para evitarlo?Cuando uno ve venir el quilombo tiene dos alternativas; ir y ponerle el pecho, jugarse, o retirarse de un round que uno ya sabe desde antes que va a perder por knockout.Si sabés que te van a atacar mejor atacar antes, ¿no? El que pega primero pega dos veces. Si ves venir la piña, mejor anticiparse, ¿no? Si sabés que te quieren meter en cana... ¿No es mejor escapar? ¿No dicen que si rajás servís para otra guerra? Si sabés que te van a cortar el rostro, mejor ni tirarse a la pileta, ¿no? Si sabés que te van a decir que no, ¿para qué preguntar?Pero… ¿Y si te equivocás y te retirás de la cancha pero tenías muchas chances para ganar? ¿Y si atacás antes de que te ataquen pero en realidad nadie te iba a atacar? ¿Si te escapás de gusto porque nadie te iba a encerrar en ningún lado? ¿Y si vos decís que no antes de que te corten el rostro pero en realidad el otro quería decir si? ¿Y si dejás antes de que te dejen para no sufrir, y resulta que no te iban a dejar?Cuando me la veo venir, cuando siento que se viene la guillotina, yo no soy de las que pone la cara para el cachetazo. Es muy cobarde, ya sé. Pero es tan grande el dolor cuando te dejan que mejor dejar antes de ser dejado.
























El otoño es sinónimo de nostalgia... ¿Y qué es la nostalgia? El sufrimiento de recordar algo que tuviste, ya no tenés, ni vas a tener. La nostalgia es un viaje al pasado, a la niñez, al recuerdo de alguien que ya no está. En otoño los colores empiezan a morir. En otoño la vida se ve detrás de una ventana. En el otoño uno quisiera estar en otra parte.










Es cuestión de tiempo; entre desear algo y conseguirlo, hay una cuestión de tiempo. El problema es que ese tiempo entre lo que deseamos y su realización puede ser eterno. Cuando queremos algo lo queremos ya, por algo lo queremos, ¿no? Yo sé que las cosas que importan de verdad necesitan tiempo. Sé que no hay que apurarse, pero cuando quiero algo necesito señales claras de que eso va a llegar y no me desespero. La incertidumbre me mata, me vuelve insegura, me hace dudar de que eso que quiero tal vez nunca llegue. Tal vez por eso necesite alguna prueba, alguna certeza que calme esta ansiedad. La tarde es larga, pero es tan corta la vida que uno quiere todo ya. Tal vez por esa ansiedad uno termina perdiendo justamente eso que tanto quiere. Las cosas que realmente importan llevan tiempo, las cosas que valen cuestan trabajo. Por esa obsesión de que las cosas sean hoy, ya, como uno quiere, te podés perder y no ver lo que en verdad ya existe.
















El lobo nos puede engañar, si, tal vez ahora está bajo la piel de un corderito, pero tenemos que sacarnos el miedo, divertirnos, reírnos en la cara del lobo.Si hace falta tenemos que ridiculizar esa historia para volver a sentirnos vivos. Porque no siempre el lobo está en el bosque, a veces vive a dentro nuestro, al acecho, esperando nuestro error para comernos los sueños, la vida misma.Crecer es atreverse a cruzar el bosque, sin saber con qué nos podemos encontrar en el camino... si con un final feliz en la historia, o terminar en la boca del lobo.

La gente mira lo que quiere ver, y no le interesa si es real o no. Se queda con su mirada, con su prejuicio. Si te ven como una histérica, van a tratarte como una histérica, aunque en realidad tal vez estés confundida. La mirada de los otros puede ser muy cruel a veces, y muy ciega.La mirada de los demás es todo, y los otros no te ven a vos, ven lo que piensan de vos. La mirada de los otros tiene sonido, voces, susurros… no se puede escapar a lo que ven de nosotros.Todo se trata de cómo nos ven, y como vemos a los demás. Quedamos atrapados en esa mirada, inmóviles, fijados en lo que creemos que vemos, confiando más en nuestro prejuicio que en nuestros ojos.Dicen que “la primera impresión es la que cuenta”, pero también que “lo esencial es invisible a los ojos”… ¿Cuándo me van a sacar esos ojos de encima, y van a ver lo que realmente soy?






Siento lo mismo; me pasan cosas, que son tan tontas, que son tan locas. Siento un vacío que no se llena, y siento frío y mucha pena. Soy la que puedo, la que me dejan, la que se estrella, la que se aleja... Siento que siento, una y mil veces, que nada es lo que parece. Siento que mienten, que no me entienden; no les importa o no me quieren. Es tan difícil que me comprendas, soy una rara mezcla de estrellas… Siento que siento, una y mil veces, que nada es lo que parece. Siento que mienten, que no me entienden; no les importa o no me quieren. Siento que siento, una y mil veces, que nada es lo que parece. Siento que mienten, que no me entienden; no les importa o no me quieren… No les importa o no me






No sé, tal vez no sea la única a la que le pasa eso, no lo sé, pero si sé que es algo que a mí me tortura. Qué sé yo… por un lado tengo en mi cabeza los mandatos de mi viejo, la presión, lo que debe ser. Y por el otro lado mi cabeza está en las cosas que deseo, lo que quiero, lo que me gustaría hacer. Estoy dividida entre lo que debo hacer y lo que quiero hacer. Siempre me pasa lo mismo... por un lado no debí enamorarme, pero por el otro lado no podía pensar en otra cosa que en él. Estaba atorada entre lo que debía hacer y lo que quería hacer otra vez. Y cuando tenés un mambo así en la cabeza, si o si metes la pata, no terminás haciendo ni lo que debés ni lo que querés. Entonces cuando uno no puede pensar con claridad, comete errores muy graves.Te juro que es una tortura estar así, dividida, no sé. Si fuera sólo un mambo mío me la banco, pero así lastimo a los demás y eso no me lo puedo permitir, porque no debo –ni quiero- lastimar a nadie, y menos a vos. Este mambo lo tengo que bailar sola, al menos hasta, no sé, hasta que pueda descubrir qué es lo que quiero. Así que te pido disculpas… ojala puedas perdonarme.quieren.






Uno a veces cierra los ojos, como si así fueran a desaparecer los problemas. Como si muerto el cartero fueran a desaparecer las cartas fuleras.Uno se hace el perro que tumbó la olla, como si el dolor que siente no existiera. Uno detesta y ama, a esa persona o a ese espejo que te canta las cuarentas… uno detesta y ama a quien abre tus ojos.Abrir los ojos tiene gusto a membrillo con queso; es agridulce. Por un lado como que se pierde la magia, pero por el otro, se sale del engaño.A veces lo que tenemos que ver es tan horrible, que tenemos que hacer la vista gorda, cerrar la tranquera y vivir en una cajita de cristal. Y otras veces la burbuja se pincha; no queda otra que abrir los ojos, y mirar lo que no queremos ver… el corazón se nos estruja y nos quedamos sin aire, ahogados.Duele abrir los ojos, es como salir de la oscuridad, que la luz te enceguece. Ojos que no ven, corazón que no siente… mejor mirar para otro lado dicen, meter la cabeza bajo la tierra como hace el avestruz.Pero para que algo cambie hay que romper la burbuja, salir de la cajita de cristal; abrir los ojos y animarse aunque lo que haya para ver, nos estruje el corazón.